El dominio de la composición. Parte II.

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En esta segunda parte hablaremos de los elementos que forman la composición de nuestra foto. Elementos tales como el movimiento, las líneas, la posición, la perspectiva y el color.

Cómo dar movimiento a tu foto

Aunque la fotografía es un medio estático hay formas de darle dinamismo. Las pistas visuales se emplean para acercar al observador al interior de la foto. Para animar al ojo a viajar por toda la escena en lugar de centrarse en el principal punto de interés.

Tamaño

La disminución paulatina del tamaño sugiere movimiento. Para reproducir la perspectiva correcta, las formas pequeñas deben verse desde cerca y las de gran formato desde más lejos.

Líneas paralelas

La convergencia entre dos líneas paralelas marca distancia y profundidad, es decir, dos líneas paralelas que recorren la escena hasta coincidir en un punto único en el horizonte. Estas líneas introducen una fuerte dinámica a la imagen. No tienen que ser líneas rectas muy obvias. Podemos utilizar la repetición de motivos como hojas, árboles, columnas de tamaño similar para crear líneas paralelas. Sin hacer muy evidente que queremos llevar la mirada del espectador hacia el interior de la foto.

Otra pista visual de movimiento similar sería la oscuridad que nos lleva a un punto de luz. Es fácil conseguir este efecto fotografiando a través de un hueco o agujero en la piedra.

Ángulo

El ángulo con el que un movimiento cruza la imagen acarrea peso emocional. Por ejemplo, un movimiento que cruza la imagen formando una diagonal ascendente transmite más energía un cruce en descenso u horizontalmente.

También podemos jugar con el espectador, haciendo que sea su propio cerebro el que rellene huecos para crear una línea continua.

Posición y perspectiva

Las decisiones que tomamos respecto a la distancia focal, la posición desde la cual tomamos la fotografía y la dirección en la que miramos están estrechamente interrelacionadas. Si corregimos uno de estos elementos para mejorar la composición tendremos que ajustar los otros dos. Ya hemos explicado la distancia focal en nuestro blog, puedes refrescar el concepto aquí.

Cambiar la posición del zoom no cambia la perspectiva del objeto, solo sirve para mostrar una parte mayor del objeto (o una parte menor si se utiliza una longitud focal mayor). Si no nos movemos de nuestra posición inicial, la relación con el entorno no cambia lo más mínimo y en consecuencia la perspectiva tampoco. Para ajustar la perspectiva es necesario cambiar de posición respecto al objeto. Cuando nos acercamos a él, algunas partes de la escena se alejan. Así que piensa donde colocarte según lo que quieras fotografiar. Puedes probar a cambiar varias veces de posición para ir entrenando.

Cuando se cambia la distancia que nos separa de lo que queremos fotografiar también se produce un cambio aparente en las relaciones entre objetos de la escena. Por ejemplo, si el objeto es pequeño y está a la altura del suelo, lo normal es que tengamos que mirar hacia abajo cuando nos aproximamos. Por el contrario cuando nos aproximamos a un cuerpo alto, como un árbol o un edificio, lo normal es que miremos hacia arriba para verlo completo. Mirar hacia abajo tiende a aumentar el primer plano, mirar hacia arriba tiende a aislar el elemento del cielo.

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Composición mediante el color

Sí, los colores también pueden influir en nuestra percepción del espacio. No solemos ver los colores de manera aislada. Siempre vemos un color en relación con los demás colores presentes en nuestro campo de visión.

Podemos trabajar el color utilizando colores intensos que sean complementarios, como los rojizos de las flores sobre el verde de la vegetación o el amarillo de las hojas secas contra el azul del cielo. O también podemos trabajar con colores similares sin producir contrastes, como un paisaje marítimo o de montaña, los verdes con los amarillo o azules, tonalidades parecidas.

Los colores cálidos parecen avanzar en la imagen e ir hacia delante. Al contrario, los azules y cianes son colores fríos que retroceden. Los colores brillantes y saturados saltan hacia el espectador, mientras que los oscuros se hunden en el papel.

Ganamos riqueza en fotografía cuando aprendemos a trabajar con los colores. Puedes probar a practicar componiendo una imagen por sus colores, como si fueran objetos e ignorando lo que los contiene. Así agudizarás la percepción del color. Empieza por buscar escenas con sólo dos colores principales.

Y no solo ganan fuerza en la composición, cada sociedad tiene asociado los colores a unos sentimientos concretos. Por ejemplo el rojo al calor y al peligro, el blanco es signo de pureza e inocencia, el azul tranquilidad o tristeza, el verde naturaleza…

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Esta imagen da sensación de calor, fuego. Precisamente fotografiamos eso.

Pues ya está, con esto tienes unos cuántos elementos en los que basar la composición de tus fotos. Es algo difícil de dominar y que requiere, como todo, mucha práctica. Conforme pase el tiempo te darás cuenta que es una buena forma de organizar lo que ves y lo que quieres transmitir. Sigue atento a nuestros próximos post y te esperamos en Facebook.

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